
by Simon J. Evenett, Oliver Jones Published March 24, 2026 in Brain Circuits - Spanish • 4 min read
Los líderes empresariales operan hoy en un entorno geopolítico marcado por una velocidad de cambio sin precedentes, una creciente fragmentación del orden económico internacional y una presión regulatoria cada vez más intensa en múltiples mercados. Decisiones políticas como la imposición de aranceles, la adopción de sanciones o las restricciones a la transferencia de tecnología pueden alterar las condiciones competitivas en cuestión de semanas, obligando a las organizaciones a revisar sus planes estratégicos con mayor frecuencia y profundidad.
A pesar de esta realidad, muchas compañías continúan reaccionando de forma táctica y fragmentada. La experiencia reciente demuestra que una proporción significativa de directivos se ha visto sorprendida por acontecimientos geopolíticos que han afectado directamente a sus operaciones, desde la interrupción de cadenas de suministro hasta cambios regulatorios abruptos o tensiones comerciales entre grandes economías. En este contexto, la ausencia de capacidades sistemáticas de análisis geopolítico constituye una vulnerabilidad estratégica.
El desafío para las empresas ya no consiste únicamente en gestionar crisis puntuales, sino en desarrollar competencias organizativas que permitan anticipar escenarios, evaluar su impacto y transformar la incertidumbre en una fuente de ventaja competitiva. Este enfoque exige integrar la geopolítica en el núcleo de la estrategia corporativa. Para ello pueden identificarse cinco imperativos estratégicos.
Las organizaciones deben reforzar su capacidad para detectar señales relevantes en un entorno informativo cada vez más complejo. Esto implica desarrollar sistemas de vigilancia estructurados, apoyados en análisis cualitativos y cuantitativos, que permitan identificar tendencias emergentes, cambios regulatorios y riesgos potenciales antes de que se materialicen plenamente.
No todos los acontecimientos geopolíticos afectan por igual a cada empresa. El reto consiste en evaluar con rigor qué factores tienen mayor impacto sobre el modelo de negocio, las inversiones clave o los mercados prioritarios. Esta priorización permite asignar recursos de forma más eficaz y evitar respuestas impulsivas o desproporcionadas.
Las compañías mejor posicionadas frente a la incertidumbre geopolítica suelen contar con estructuras productivas y comerciales diversificadas. La capacidad de ajustar con rapidez proveedores, rutas logísticas o localizaciones productivas reduce la vulnerabilidad ante shocks externos y facilita la continuidad del negocio en contextos de tensión internacional.
Superar una visión periférica del riesgo político requiere incorporar el análisis geopolítico en procesos clave como la asignación de capital, las decisiones de inversión, las operaciones de fusiones y adquisiciones o la planificación de la expansión internacional. La geopolítica deja así de ser un factor externo imprevisible para convertirse en una variable estratégica gestionable.
Transformar la disrupción en ventaja competitiva exige liderazgo claro, mecanismos internos de coordinación eficaces y una cultura organizativa que valore la anticipación y el aprendizaje continuo. Las empresas que institucionalizan estas capacidades están mejor preparadas para adaptarse a un entorno global volátil y, en muchos casos, para adelantarse a sus competidores.
En un escenario caracterizado por el auge del proteccionismo, la rivalidad tecnológica entre grandes potencias y la redefinición de alianzas económicas, las organizaciones no pueden limitarse a reaccionar. Aquellas que desarrollen una comprensión profunda de las dinámicas geopolíticas y las integren en su estrategia estarán mejor posicionadas para identificar oportunidades de crecimiento, fortalecer su resiliencia y sostener su ventaja competitiva a largo plazo.

Profesor de Geopolítica y Estrategia en IMD
Simon J. Evenett es profesor de Geopolítica y Estrategia en IMD y uno de los principales expertos internacionales en comercio, inversión y dinámica empresarial global. Con casi tres décadas de experiencia, ha asesorado a directivos y acompañado a estudiantes en la comprensión de transformaciones profundas de la economía mundial. En 2023 fue nombrado copresidente del Global Future Council on Trade and Investment del Foro Económico Mundial.
Evenett es fundador del St Gallen Endowment for Prosperity Through Trade, entidad que supervisa iniciativas como Global Trade Alert y Digital Policy Alert. Su investigación se centra en la política comercial, la rivalidad geopolítica y la política industrial, y cuenta con más de 250 publicaciones académicas. Ha ocupado cargos docentes en la Universidad de St. Gallen, la Universidad de Oxford y la Universidad Johns Hopkins.

Líder global de análisis e investigación de clientes de EY-Parthenon y líder del grupo de negocios geoestratégicos globales de EY-Parthenon.
Oliver Jones es socio de EY-Parthenon desde hace más de 14 años. Entre 2010 y 2018 estuvo basado en Sídney (Australia) y actualmente reside en Londres. Ocupa tres responsabilidades globales de liderazgo: Global Markets Leader for Strategy and Transactions en EY-Parthenon, Sustainability Leader y responsable del Geostrategic Business Group, el equipo global especializado en asesoramiento geopolítico estratégico de la firma.
Antes de iniciar su carrera en consultoría, Jones fue alto funcionario del Gobierno del Reino Unido, trabajando en cuatro departamentos: el antiguo Department of Trade and Industry, la Oficina del Primer Ministro, HM Treasury y el Department for Transport. Es licenciado (MA) en Geografía por la Universidad de Cambridge.
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