Lista de verificación
- ¿Dedicas la mayor parte del tiempo a dar consejos, sugerencias, enfoques alternativos o recomendaciones?
- ¿Tu modo de actuar habitual consiste en decir: “¿Por qué no pruebas esto?” o “¿Has considerado hacer aquello?”
- ¿Solicitas pocas veces la opinión de tu equipo?
- ¿Conoces poco las necesidades y perspectivas de tus colaboradores?
- ¿Ves el hecho de preguntar como un signo de debilidad o vulnerabilidad?
Cómo utilizar las preguntas para enriquecer tu liderazgo
Si has respondido “sí” a la mayoría de estas preguntas, es probable que tu estilo orientado a soluciones —aunque bienintencionado— esté produciendo efectos contrarios a los deseados.
Reformular consejos en forma de preguntas suele ser, en realidad, una forma indirecta de dar instrucciones. Este enfoque puede derivar en una actitud de “helicoptering” o microgestión que limita la autonomía, la toma de decisiones y la creatividad del equipo. Cambiar el hábito de decir por el de preguntar requiere práctica y compromiso. Estas son algunas claves para lograrlo:
- Formula preguntas genuinas que inviten a la participación y promuevan la expresión de diferentes puntos de vista.
- Haz preguntas breves y deja unos segundos de silencio tras la respuesta para facilitar la reflexión y el diálogo.
- Ensaya con colegas: practica conversaciones en las que todas tus intervenciones estén formuladas como preguntas abiertas que ayuden a comprender qué piensa o siente la otra persona.
- Utiliza expresiones como “¿cómo…?”, “¿por qué…?” o “cuéntame sobre esto” para fomentar una cultura de aprendizaje más que de imposición.
Tres hábitos para preguntar más y mejor
- Coloca una nota visible en tu escritorio o dispositivo con tres palabras: “Cuéntame más”.
- Dedica cada día 15 minutos a escribir un diario con tus pensamientos y emociones. Este ejercicio Este ejercicio fortalecerá tu curiosidad y capacidad de escucha.
- Acostúmbrate a pedir feedback a personas de confianza de forma regular.